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Sevilla en 10 montaditos

piripi

avatarmig2Pan con pan comida de tontos. Ya. Pero otra cosa es cuando le metemos algo entre uno y otro y dignificamos el pan hasta un nivel estratosférico. Que no digo yo que el pan sea poca cosa, pero que con relleno mejor. El montadito es un arte: encontrar la combinación perfecta para su interior, elegir el pan adecuado para cada relleno, tostarlo adecuadamente para que cruja cuando nos lo metamos en la boca… Ni es lo mismo un mollete que un pepito, ni todos los jamones son iguales ni todo pega simplemente porque vaya dentro de pan. En Sevilla tenemos montaditos que son dignos de montar una romería para ir a venerarlos, y por eso “me pongo mi sombrero, me po” para acudir al encuentro de estas maravillas. Hemos elegido 10, pero hay muchos más. Si quieres darnos tu propuesta, déjanosla abajo.

1. La pringá de Las Columnas

Vamos a empezar a cobrar comisión como sigamos recomendándola, pero es que se vende sola. Este mix de carnes guisadas a fuego lento luego picadas y puestas entre pan debería ser patrimonio de la Humanidad. En Las Columnas (Mateos Gago) te la sirven sin ostentación, como el que te pone un plato de aceitunas, pero el mérito está forjado a fuego tras años y años perfeccionando algo que ya es perfecto del todo. Podríamos estar horas alimentándonos de esta pringá.

2. Pata de mulo en Casa Moreno

En el número 7 de la calle Gamazo tienen horror vacui. Sí, no hay pared ni estantería que no tenga algo encima. Lo bueno es que no tienen que pintar nunca. Total, no se va a ver. Atención al nombre de este montadito, porque no está hecho de pierna de burro, no nos asustemos. Pata de Mulo es un queso, bien lo sabe Rancio Sevillano, que lo tiene en un altar. Fundidito y en un pan crujiente está para morirse.

3. Piripi ¿What else?

Menos mal que en la Bodeguita Romero (Antonia Diaz) del Arenal lo ponen en un pan pequeñito, porque si hicieran los bocadillos como los vecinos del Mesón del Serranito, ya estaríamos todos muertos. El Piripi es una institución y, a pesar de su nombre, es sin alcohol, faltaba más. Si chorrea la mayonesa espesa y te mancha los dedos, siéntete bendecido.

4. Mantecaíto pero no de Estepa

En Marqués de la Mina, en los aledaños del Espacio Santa Clara, hemos de ir, con una bota, con una bota. Porque nos va a hacer falta vino, ya que en cuanto empieces a comer mantecaítos se te va a olvidar hasta respirar entre bocado y bocado. En Casa Rafita el montadito estrella lleva filetito de lomo, lonchita de jamón y huevo de codorniz. A cerrar, y que chorree, como todo lo bueno en esta vida.

5. Todo es mejor en manteca

En La Flor de Toranzo de la calle Jimios, muy cerquita de la Plaza Nueva, como te descuides se te va a la mierda la Operación Biquini. Pero nos da igual, solo se vive una vez. Pan crujientito empapado en manteca derretida con lomo conservado en la propia grasa mantecosa. ¿Para qué más? Como de algo hay que morir, que sea de esto, Señor. (Por cierto, muchos también recomiendan el de anchoas con leche condensada. Y no es broma, está bueno).

6. Esta hamburguesa SÍ

Hay hamburguesas y hamburguesas. Que si las gourmets estas que te comes dos y te quedas igual, que si las del morao cuando vuelves de fiesta en el MDonalds de Plaza de Armas, que si las del Foster que tienes que hipotecar tu casa para pagarla a plazos… Pero nos quedamos con la Hamburguesa Serranita del Patio de San Eloy, canelita fina. Si el serranito y la hamburguesa tuvieran una noche de pasión, saldría esto. Así si que daría gusto subir la tasa de natalidad.

7. Capote de melva y oro

Prácticamente todo lo que pidas en la Antigua Abacería de San Lorenzo está para morirse y quedarse a vivir debajo de una mesa. Pero vamos a coger algo de pescado que tampoco hace daño. Melva de la buena con su aceitito de oliva en este montadito que lleva el nombre de Capote. Maravilla.

8. El secreto es el secreto

Si Casa Rafita planta en su montadito un filete de lomo, en Los Claveles (Plaza de los Terceros) suben el nivel y te cambian el lomo por secreto ibérico. Si el cerdo merece morir es por poder comerse este montadito. Añada al secreto jugoso unas lonchas de jamón y un huevo de codorniz con la yema a medio hacer, y ya tenemos una fiesta en la boca.

9. ¡Viva Huelva!

Gambas, siempre gambas. Sean como sean, pero gambas. Si hay que meterlas entre dos rebanadas de pan, mejor que te acerques a Casa Eme. Ranciedad pura nada más entrar y tronío de bar de barrio en la Puerta Osario. Aquí las gambas van acompañadas en el montadito de un sabroso alioli, rey de las salsas.

10. La elevación del Paté

Qué daño hizo al paté La Piara. Que sí, que para el bocadillo del colegio no estaba mal, pero que cuando vas creciendo te das cuenta de que el paté no era aquello. El paté le da jugo y sustancia a un montadito, y más si lo acompañas de un buen jamón, como el que puedes comer en la Bodeguita Fabiola. Obvio donde está.

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